Genial. Lo que me faltaba. Noche de sábado encerrada porque tengo que trabajar. Mi compañera de habitación se queda aquí, lo que ya me fastidia un poco de por sí, porque no puedo estar tranquila con música o poner o quitar el aire acondicionado a mi antojo. Pero bueno, también es su cuarto y está en todo su derecho. Bien. Pero es que no me puedo creer lo que está pasando ahora mismo. La chiquilla se pone una de sus pelis hindúes, con el actor este que le trae loca. Perfecto, está con los auriculares y yo no oigo nada. Lo malo es que al rato, empiezo a oír jadeos, exclamaciones ahogadas y ruidos en la cama. Genial. Se lo está pasando en grande la muchacha. Si no fuera por el pequeño detalle de que no está sola en la habitación. ¡Qué desagradable! Lo peor es que no puedo salir del cuarto e irme a dar un paseo o algo, porque su corner es el de al lado de la puerta y me arriesgo a encontrarme de bruces con el “espectáculo”. Dios. No sé dónde coño meterme. Me he puesto la música a todo volumen y a esperar. No sé qué hacer. Debería hablar con ella, porque me parece una falta de respeto total y absoluta, pero no sabría cómo abordar el tema y tampoco quiero ponerla en una situación demasiado comprometida o incómoda. Aunque, ¡qué coño! Situaciones más incómodas que la mía ahora mismo, pocas. En fin. Igual es que el tema hiere demasiado mi sensibilidad. Vaya grima.