¡Hola Bego!
Como estos días hemos estado en contacto vía Messenger, no te he escrito ningún e-mail… pero hoy han pasado unas cuantas cosas, así que merece la pena invertir un poco de tiempo en contarte…
Hmmm para empezar, mi compañera de habitación está trabajando como voluntaria en una convención de no se qué, y no va a estar en el cole desde hoy hasta el domingo, así que me quedo solita en la habitación.
Además, hoy es el cumple de Alaa. ¿Te acuerdas que te dije que, de los segundos años, él era el único con el que podía haber algo? Como además el año pasado dejamos las cosas un poco colgadas porque yo tenía lo del salmantino pendiente y no quería estar a dos bandas, pues tenía pensado hablar con Alaa al respecto. Menos mal que me he callado…
Resulta que en el comedor había una tarta para Alaa, y más o menos nos hemos sentado en su mesa los que le tratamos más… el caso es que me ha parecido rarísimo que no quisiera que sacasen la tarta hasta que se fuesen los profes… cuando la han sacado, he visto que era un regalo de Rodrigo (mexicano de segundo año), que es muy amigo (y tanto) de Alaa y la había encargado por Internet. Total, que traía de mensajito algo así como: “Feliz cumpleaños Alaa. Te amo, Ro”. Hasta ese punto, nada raro (ya sabes, los latinos son muy afectuosos y declaran su cariño a los cuatro vientos)… lo que me ha mosqueado es que Alaa, cuando ha visto que lo estaba leyendo, me ha mirado con una cara rarísima, y cuando le he sonreído ha parecido extrañamente aliviado…
Total, que ante la duda, preguntar… le he dicho que viniera a mi cuarto (aprovechando que tenía que darle el regalo) y directamente le he dicho que “lo de Rodrigo” me tenía un poco confusa… entonces el tío va y me suelta que es bisexual y que está saliendo con Rodrigo desde el año pasado. Que me parece perfecto, pero en el momento, naturalmente, me ha chocado mogollón. En fin, le he dicho que para mí eso no cambia nada (mentira…), que sigue siendo mi amigo y que entiendo que no lo haya dicho antes (¿qué tal tu clase de inglés? Ah, por cierto, soy bisexual y salgo con Rodo) pero aún necesito tiempo para asimilarlo.
Y, por otra parte, lo que me tiene fastidiada a más no poder… le he preguntado a la jefa de residencias si habría algún problema en que mi hermana se quedase en mi cuarto cuando venga… y la tía va y me sale con que no puede: ni quedarse en mi cuarto, ni quedarse en una de las habitaciones que el colegio alquila con tal fin, ni quedarse en casa de mi tutora, que amablemente se ofreció a alojarla. Sin embargo, sí puede pasarse aquí todo el día, e incluso comer en el comedor. Lo cual implica que: salvo milagro, tendré que buscarle un hotel (si es que mis padres le dejan venir cuando se enteren; si no, cancelarían el billete y perderían el dinero) que, a 17 euros la noche (lo más barato que conozco), nos saldría por más de 200 en total, sin contar el pastón que se dejaría en transporte. Otra cosa más, porque mi hermana, como buena burgalesa no demasiado viajada, no tiene ni idea de cómo moverse en metro y, aunque no dudo que aprendería, le daría un montón de miedo (como a una servidora el año pasado). En el mejor de los casos, podría comprar una tarjeta de móvil y dejarle mi teléfono, por si pasa algo (que llame a mi compañera de habitación o algo así), se sentiría sola por las tardes-noches, no estaría en mi fiesta de cumpleaños (que sería a las 12 de la noche)… lo veo muy crudo, la verdad. Y digo yo… si quedándose donde mi tutora (donde no interfiere en nuestra vida nocturna) pasaría prácticamente el mismo tiempo aquí, ¿por qué no nos dejan? Tengo que hablar con mi tutora para ver si ella consigue convencer a la tipa esa, pero es muy difícil, y además no creo que pueda ser antes de mañana, y tengo que llamar a casa con “noticias”… en fin, si resulta que mis padres dicen que nanay, me confabularía con mi hermana y les diría que los profes cambiaron de opinión… y me gastaría mi sueldo del verano en pagar el dichoso hotel.
Por si fuera poco (y ya que estoy por quejarme) se me acumula el trabajo, duermo mal, no sé por dónde empezar con las aplicaciones para las universidades (en realidad, con tanto rollo, lo único que se me ocurre es que no quiero ir a la universidad –ya sé que no es cierto) y estoy harta de ser siempre yo la que tiene que ir a habitaciones ajenas cuando quiero hablar con mis amigos. Ojala llegue ya el sábado (tenemos BOB, se supone que es el mejor porque estamos sólo nosotros), aunque sospecho que me emborracharé con cerveza mala, me sentiré necesitada de cariño en vano, de madrugada daré la lata a alguien por el messenger, me pasaré el domingo durmiendo y por la noche me arrepentiré de no haber aprovechado el tiempo para adelantar algo de trabajo e intentaré hacerlo todo a última hora, acostándome tarde aunque el lunes tenga biología a las 7:30 de la mañana.
Por lo demás, todo perfecto. Ja, ja, ja. Esnif. En fin, en parte son las hormonas (me bajará la regla en breve), en parte el agotamiento, en parte que algún motivo para lamentarme sí que tengo… aunque apuesto que veré las cosas de otra manera el sábado por la mañana, después de una buena peli (con palomitas) el viernes noche y un sueño reparador y tan largo como sea necesario…
Siento haberte dado la lata, pero dar puñetazos a los cojines no sirve de mucho (con el saco de boxeo ya lo intenté el año pasado; me hice daño en los nudillos). Un besazo,
Cristina