Me duele la garganta… aquí estoy, tratando de estudiar biología (y cumplir así la mitad de mi plan de trabajo para hoy… porque sí, lo admito, después de 12 horas de trabajo non-stop –clases + clase extra de bio + preparar la presentación para Kelly Support + Kelly Support en sí + la cena- tras una noche con 4 horas de sueño –insomnio, qué oportuno- he llegado y he dormido un par de horitas).
Pero de todas maneras, no me quejo por eso, lo necesitaba… me quejo de mi compañera de habitación (tranquila, Cristina, sólo quedan 3 semanas…) que entra, enciende todas las luces, se pone a fumar y a hablar por teléfono a grito pelado (cómo no, me ha despertado). Y lo peor de todo es la conversación que está teniendo: le está cantando las 40 a su último amante (un camerunés) mitad en francés mitad en inglés, y básicamente le está diciendo que tiene el pene demasiado pequeño y que es malísimo en la cama, no sabe cómo se dice pene en francés, y todo esto a grito pelado en la habitación, comentándolo con una amiga (no sé cómo puede tener amigos, seguro que es porque no viven con ella). Total, que yo soltándole indirectas (cuando pregunta que como se dice estar de coña le contesto “rigoler”) para ver si se avergüenza un poquito por lo menos, pero no. En fin, el comentario de la amiga es que sus roomies le damos pena. Bonito panorama, espero que se calle de una vez. Joder, podía salir a emborracharse, por lo menos mientras estuviera fuera tendría un poco de tranquilidad, y cuando volviera y terminase de echar la última papilla, se dormiría, y sí, cierto, roncaría, pero sería más soportable… GRRRRR quiero matarla. Quiero vivir en HK de verdad, y poderme ir a casa los fines de semana. Por favor, por favor, que mis roomies del año que viene sean decentes…