Ahora mismo tengo la sensación de que el tiempo me persigue... se empeña en acabar antes de que yo termine, en pasar a mi lado de puntillas para que no me dé cuenta, me da un golpecito en el hombro y aprovecha que me giro hacia ese lado para escabullirse por el otro y ganar distancia...
Otro día ha pasado. No me lo puedo creer, parece que hace 5 minutos sonaba el despertador, y en realidad han pasado 17 horas... las clases, como siempre (bueno, sin enterarme de nada en biología, lo que no suele pasarme), medio dormida por el exceso de ayer (encima, el Barça no se clasificó... con error arbitral de por medio). La tarde se ha pasado volando, hemos ido al Museo de Arte de HK con Chinese Studies (ha tenido su gracia... han montado una exposición sobre el impresionismo... con piezas que ya vi en El Prado y en el Musée D´Orsay... Madrid, París, Hong Kong...). Sin embargo, el objetivo de la visita era ver muestras de pintura y caligrafía chinas, que es lo último que hemos estudiado. Las pinturas en sí me han gustado (eso sí, teniendo en cuenta que todas eran recientes, la mitad de lo que habíamos estudiado -centrado en siglos atrás, no me preguntes cuántos porque en esta asignatura no hay que estudiar excepto para el examen final- no nos ha servido de nada). Al llegar a la zona de las tazas, tacitas y tazones, me he cansado (parecían todas iguales, es cierto que eran bonitas, pero había demasiadas).
En el autobús, a la vuelta... Alaa ha empezado con esbozos de tonteo... ¿por qué diablos tendrá tanta facilidad para los idiomas? ¿Y por qué se le ocurriría aprenderse el estribillo de la dichosa canción? No es que no me guste, al revés... me pone los pelos de punta, sobre todo cuando la canta Maria Cristina con la guitarra, pero... viniendo de él... tiene demasiadas implicaciones.
NO TE CAMBIO
Compañera, si me alejo un día,
una tarde, una mañana, un junio,
sólo es momentánea la partida,
no te escribo en despedida,
porque no levanto un muro.
Llevo tu cintura bajo el brazo,
brilla cada nota en cada aplauso.
Cura una canción cualquier ausencia
y aligera la impaciencia
de regreso hasta tu abrazo.
No te cambio por un verso, una voz, una palabra,
eres parte de este intento, de estas manos, de esta causa.
Y no vale una tonada más que el tono de tu cuerpo
cuando cae sobre la almohada la tormenta de tu pelo.
Compañera, si despiertas una,
piensa que uno somos en silencio,
es la soledad buena fortuna
cuando brilla entre la espera
de quien prometió regreso.
Alejandro Filio
No sabía qué hacer (aún sigo sin aclararme al respecto), así que he optado por fingir que dormía. No muy buena solución, porque Paco se ha sentado conmigo y me ha abrazado con dudosas intenciones ("tengo frío" ha sido su explicación). Si yo fuese su novia le había cantado las cuarenta hace muucho tiempo.
En fin, tendré que decidirme un día de estos respecto a Alaa. Sinceramente, no son los sentimientos los que me hacen seguir dudando (no lo quiero "de esa manera", eso lo tengo muy claro), sino las sensaciones... en fin, parece que me cuesta escribirlo, el chico me pone, hace tiempo que no estoy con nadie y hay cosas que se echan en falta... Me leo y no puedo creer que acabe de escribir eso. No por ello es menos cierto, también hay una parte "sórdida" en mí, una parte que se escapa a la razón y se refugia en los instintos... lo cual choca frontalmente con mi creencia de que una de las principales diferencias entre el ser humano y el resto de animales es que nosotros podemos hacer caso omiso de nuestros instintos (no siempre), y por tanto, elegir nuestro comportamiento. Control, control, control. Vigila hoy y no te arrepentirás mañana... quién sabe.
Otra vez hora de dormir, y Cristina no ha cumplido la mitad de los objetivos (académicos) autopropuestos para el día... quizá me exijo demasiado, pero es que el ritmo del curso de aquí en adelante no permite otra cosa...